Un pequeño gigante se une a la batalla contra el Coronavirus

En esta época de pandemia mundial los recursos se han vuelto insuficientes y no por escases, sino debido a la velocidad con la que se consumen y se fabrican, no es ningún secreto que en todos los países uno de los retos más grandes ha sido el tener suficientes respiradores artificiales para los pacientes infectados por COVID-19.


De acuerdo a una estimación de la Organización Mundial de la Saluda al menos el 5-10% de pacientes infectados necesitan respiración asistida durante la etapa más dura de la enfermedad, incluso en países desarrollados han llegado al punto de decidir entre los pacientes, quiénes recibirán asistencia de un respirador y quién no, lo que concluye dramáticamente entre la vida y la muerte.




Para poder solventar esta crisis, muchas empresas, universidades y laboratorios han estado trabajando en diferentes tipos de respiradores, desde manuales hasta electrónicos con la idea y finalidad de encontrar nuevas soluciones de bajo costo y rápida fabricación, la emergencia está y debe ser atendida con todo lo que tenemos.


Una de las soluciones que más impacto ha generado en el mundo de la salud por su versatilidad es la ya conocida Raspberry Pi, cuyo modelo Zero ahora se está utilizando en la fabricación de respiradores artificiales, los cuales están destinados a ser el soporte principal en todos los países con gran demanda, esto debido a la cantidad de pacientes contagiados.


Desde un inicio Raspberry Pi Foundation destino esta placa simple y de bajo costo (allá en 2012) con el objetivo de promover la enseñanza de la computación en las escuelas del mundo, pero en ese mismo año acaparó la atención del mundo debido a su desempeño y funcionalidad, incluso para desarrollar proyectos de robótica, esto ya estaba totalmente fuera de su alcance inicial, en especial si tomamos en cuenta que es una mini computadora que ni siquiera incluye un case metálico (al cuál estábamos mal acostumbrados) y mucho menos un teclado o mouse.




Adicionalmente al hardware que evidentemente tiene patentes de creación y propiedad, el sistema operativo es lo que hace de este equipo una solución perfecta de bajo costo ya que incluye un sistema operativo de código abierto, siendo una versión modificada de Debian y que fue bautizada con el nombre de Raspbian pero es capaz de emular cualquier sistema operativo, incluso Windows 10.


En todas sus versiones incluye un procesador Broadcom, memoria 512MB RAM, controlador de gráficos, puertos USB, HDMI, Ethernet o WiFi y un conector para cámara, como disco duro utiliza actualmente una tarjeta MicroSD. Pero acá es donde el tema se vuelve mucho más interesante, esta placa de diminuto tamaño capaz de emular incluso un complicado Windows 10 se vende en el mercado por un valor aproximado de Q.40.00, si, solo cuarenta quetzales.


Esto la vuelve el elemento perfecto para aplicaciones industriales, tal es el caso de los respiradores artificiales que permiten regular la cantidad oxígeno que un paciente debe recibir, por lo que han decidido incrementar la producción de estas placas para los siguientes meses y así poder atender la demanda latente, misma que llevará a este pequeño gigante a seguir cumpliendo tareas en el área de la medicina, la cual nunca antes había sido explorada.


En uno de los aplicativos más recientes y destacados es el uso de Raspberrys para la detección de sismos, así que seguramente veremos este placa salvar muchas más vidas a detalle.

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